Breve historia del Arco y la Flecha

Autor - Juanjo Hernández   Diseño Web- Jazz Video

 

Es preciso comentar, antes de relatar una breve historia del arco, que es obviamente imposible hablar del arco sin hablar de la flecha, o mejor aún, indicar que no existiría  la historia del arco si no existiera la historia de la flecha.

 

 

UN COMIENZO

 

Desde que se tiene conocimiento de la historia del hombre y se han podido contemplar edificaciones y documentos, el arco y la flecha, ese binomio inseparable, ha estado presente en el periplo del hombre por la tierra. Esta aventura está plagada de acontecimientos en los que, sin lugar a dudas, han tenido en el arco y en la flecha a unos indiscutibles protagonistas.

Cada vez que han podido ser datadas las fechas de las pinturas, que han sido descubiertas en cuevas, se ha podido determinar la antigüedad de los” seres de un sólo trazo” plasmados en sus paredes, como si de ellas formaran una parte de un todo indivisible y que representaban escenas de caza, escenas de caza con arco.  En ellas, además de ese protagonismo, el arco adopta mil formas en su representación, arcos largos, cortos, asimétricos e incluso recurvados, un tipo de arco que como veremos en las siguientes líneas, no ve la luz hasta varios siglos más tarde.

 

LA NECESIDAD DE CAZAR

 

 

De la necesidad de alimentarse, de la necesidad de proveerse de pieles y útiles de hueso es por lo que el hombre aprende a cazar y es en esta faceta en la que se integra el arco y la flecha como unos elementos más de lograr propósito. Se da cuenta que además, estos nuevos elementos le permiten cazar a una prudencial distancia del animal, poniendo así en un primer plano su seguridad, su supervivencia y su facilidad para cazar, en un escalón más alto que el mero enfrentamiento cuerpo a cuerpo con la bestia.

Cubiertas en parte estas necesidades, el hombre avanza más escalones en su historia al comprobar que las ventajas que el arco y la flecha ponen a su alcance, liberan un potencial de defensa o ataque hacia sus enemigos naturales, ya sean animales u otros hombres, que harían de estos nuevos útiles, una necesidad vital.

 

¿QUÉ MATÓ AL HOMBRE DE LOS HIELOS?

 

En una visión a nuestra historia más reciente,  Ötzi o lo si preferimos “el hombre de los hielos” (como se conoce a la más famosa de las momias) título que recibe por su estado de conservación encontrada en 1991 en un glaciar de los Alpes Italianos, proporcionó tras la realización de la prueba del carbono catorce, una antigüedad de 5.300 años. En el caso que nos ocupa, en la historia del arco y la flecha, no dejaría este habitante de la edad de bronce de ser más que una mera curiosidad, sino fuera por el descubrimiento, tras la utilización de métodos de cálculos tridimensionales por ordenador para topografías de alta resolución, que Ötzi murió desangrado a causa de una herida de algo más de catorce centímetros, que le causó una punta de flecha. Al lado de la momia, a demás de útiles para hacer fuego, un cuchillo, ropas y piojos,  se encontró un arco inacabado en madera de tejo, de una longitud mayor que el metro sesenta de Ötzi. El hombre encuentra en definitiva en el arco y la flecha, una forma de defenderse o atacar a sus enemigos.

 

ARQUEROS EN LOS  EJÉRCITOS Y  EXPANSIÓN GEOGRÁFICA.

 

 

Nuestros antepasados descubren que en agrupaciones organizadas, el arco y la flecha les proporcionan una excelente potencia destructiva frente a sus enemigos y comienza a utilizarlos en guerras a una escala mayor. Dependiendo de las zonas el hombre crea varios tipos de arcos y descubre que la efectividad de ese potencial, depende en mucho del diseño con el que se fabrican, así descubren que los arcos pequeños son más fáciles de manejar desde un caballo o un carro, mientras que los arcos largos son ideales para derribar objetivos que se encontrasen a mayor distancia. En ambos casos el desarrollo de las batallas se modifica considerablemente.

Lo curioso del descubrimiento y de la expansión del arco y la flecha, de esa integración en la caza y en los ejércitos, es que culturas que no tenían relación entre sí por su separación geográfica, ya sea regional o incluso continental, descubren el arco y lo integran en sus ejércitos.

El arco reafirma o hace temblar a grandes imperios, los ejércitos que integran éste arma en sus unidades hacen más grandes a sus imperios. Los egipcios son los primeros en utilizarlos aproximadamente hacia el año tres mil quinientos antes de Cristo, con arcos rectos de mucha longitud y forma de ángulo, utilizando flechas con punta de piedra o bronce. Los asirios añaden en la construcción de arcos otros materiales como son el tendón de animal, el cuero, el marfil o la madera, para conseguir fabricar arcos de mayor potencia en la necesidad de encontrar el método de lanzar más lejos la flecha, y cambian a un arco de formas recurvadas, que son más cortos y permiten su utilización desde la grupa de un caballo o carros con arqueros en su interior, esto aumenta considerablemente la movilidad y la fuerza destructora de un ejercito. Los romanos, los persas, los mongoles, los turcos, utilizaron el arco y la flecha de forma cada vez más precisa, demostrando su gran poder. Diferentes métodos de tiro, diferentes escuelas, diferentes formas de concebir un arco y su utilización, pero siempre el mismo denominador común: el arco y la flecha.

 

EL CAMBIO DEL CURSO DE UNA BATALLA

 

Siguiendo los excelentes conocimientos históricos de mi gran amigo José Miguel Bandeira, os puedo reseñar que en la batalla de Hastings en Inglaterra, mil sesenta y seis años después del nacimiento de Cristo, se utiliza por primera vez el tipo de arco más famoso de la historia, el Longbow, arco que demuestra su potencia de tiro en distancias largas y que acompañado de una flecha con la punta adecuada podía atravesar la dura “piel” de una armadura. Los siglos XIII y XIV contemplan la expansión del uso de este arco por su eficacia.

 

 

LEYENDAS Y DEPORTE

 

 

Leyendas y acciones de los arqueros son cantadas por juglares hasta convertir a sus poseedores y protagonistas en mitos y leyendas, la más famosa de ellas es la de Robin Hood, por todos conocida.

La expansión del arco como arma de guerra y por supuesto de caza, se produce hasta que la introducción de la pólvora y por consiguiente de las armas de fuego, que dejan relegados radicalmente al arco y la flecha, por primera vez, en la historia del hombre. Se abandona la idea del arco y la flecha como armas dejando un gran vacío en su historia, no siendo recuperado hasta mil quinientos treinta y siete, año en que se crea “Los hermanos de San Jorge”, esto es, la primera de las asociaciones de arqueros que aparecieron en Inglaterra, tras la declaración realizada por Enrique VIII del tiro con arco como deporte oficial en ese país. El arco y la flecha de nuevo vuelven a tener un protagonismo en la historia del hombre, y esta vez en un plano más lúdico que le permite situarse en ella por meritos propios. Cacerías y competiciones en las que se utilizaba el arco y la flecha para la realización de unos recorridos marcados desde los que se disparaban flechas a animales, competiciones a larga distancia, o sobre dianas, permiten esta expansión lúdica entre la alta sociedad de aquella época. Es entonces cuando, también por encargo de Enrique VIII, en 1.545 Roger Aschman escribe un tratado que recogería todo el saber de entonces sobre el arco, la flecha y su utilización, en lo que denominó y se conoce como  TOXOPHILUS. El tiro con arco desde este momento da sus primeros pasos como deporte.

Instituido ya como deporte, la creación de hermandades y competiciones recorren el continente europeo de un extremo a otro, demostrando un interés perdido durante años por el arco y la flecha.

 

 

MILES DE AÑOS A SUS ESPALDAS Y ACABA DE NACER

 

Para todo existe una primera vez y la del tiro con arco como deporte integrado en una olimpiada, fue en la celebrada en Europa, concretamente en Paris, en el año 1.890 donde causó una gran expectación, esta expectación se mantuvo también en las siguientes Olimpiadas celebradas cuatro años más tarde en San Luís, cuando ya existían también hermandades de arqueros en el continente americano y de nuevo en la Olimpiada celebrada otra vez en Europa en el año 1.908, en Inglaterra. Es curiosamente desde esta fecha que el hombre vuelve a dejar prácticamente en el olvido al arco y la flecha debido a la escasa participación en las competiciones de tiro con arco en las siguientes citas Olímpicas, ya que en esta época la tradición arquera y las hermandades de arqueros del país anfitrión marcaban la importancia de este deporte en los Juegos Olímpicos. Este paréntesis y falta de interés por unos países y afición por otros pudo ser solventado con la creación de la F.I.T.A., Federación Internacional de Tiro con Arco,  que logró aglutinar a los más de veinticinco países precisos para que pudiera formarse una federación internacional de un deporte, con lo que en las Olimpiadas de 1.972 el tiro con arco vuelve a ser una modalidad olímpica que se mantiene en la actualidad, aunque sólo con la participación de un determinado tipo de arco, el denominado Recurvo o Arco Olímpico.

 

 

NUEVOS TIEMPOS Y TIEMPOS NUEVOS

 

 

Volvamos por un momento a la evolución del arco para poder observar que en las décadas de los años treinta y cuarenta del siglo XX, el arco toma un gran protagonismo en la caza, no provoca la estampida de los animales al ser más silencioso que las armas de fuego y en Europa, pero sobretodo en Estados Unidos y Canadá, la caza con arco adquiere un gran protagonismo. Movidos por el mismo afán en mejorar el arma de caza que ocurriera antaño, los constructores de arcos se  emplean a fondo en la búsqueda de diseños y materiales que puedan proporcionar un arco que pueda producir la potencia suficiente como para abatir piezas de mayor tamaño y en este mismo afán por hacer llegar la caza con arco al mayor número de cazadores doctor Claude J. Lapp diseña el concepto de los actuales arcos de poleas, que al poder contar con unas ruedas excéntricas, permitía al arquero dispara sus flechas con mayor potencia pero con menor esfuerzo. Pero al transcurrir el año 1.930 cuando J. Lapp realiza este diseño y al ser esta época en la que el arco recurvo estaba en su máximo esplendor, abandona el proyecto.

Más tarde, ya en la década de los cuarenta, se da otro paso importante en la utilización de materiales para la arquería al crear Doug Easton la flecha de aluminio, material de una durabilidad muy superior al ástil de madera utilizado hasta entonces.

Pero no es hasta la década de los sesenta que Orase Wilbur Allen, famoso ingeniero conocido por sus patentes como las llaves Allen entre otras, retoma el diseño de Claude J. Lapp y revoluciona el mundo de la arquería con una patente de un arco de poleas.

Desde esta década la constante búsqueda de nuevos diseños de arcos, de nuevos materiales para la construcción de arcos que les proporcionen mayor fiabilidad, o materiales y diseños en los ástiles de las flechas han proporcionado al mundo de la arquería, del tiro con arco y de la caza con arco una diversidad de diseños, formas y útiles que proporcionan un deporte al alcance de todos.